Nuestro deporte está sujeto a la influencia de varios factores externos que pueden afectar su seguridad y desarrollo. Al ser practicado al aire libre, depende absolutamente de las condiciones climáticas y su interacción con el entorno geográfico específico donde se realice, por ejemplo: la presencia de vientos que pueden generar turbulencias en áreas específicas de la zona de aterrizaje debido a obstáculos determinados.
Además, el riesgo asociado a los factores climáticos impredecibles puede incrementarse si tomamos decisiones logísticas sin considerar adecuadamente cómo minimizar los riesgos inherentes a los diferentes elementos clave en cada salto.
Por ello, consideramos pertinente profundizar en los conocimientos relacionados con diferentes etapas cruciales para el desarrollo normal de una operación de paracaidismo. Este conocimiento nos permitirá formar un método sistemático que nos ayude a responder adecuadamente a los factores externos de cada salto, minimizando los riesgos asociados a nuestra capacidad para tomar decisiones en situaciones con condiciones variables.
Es importante recalcar que toda la organización logística de una operación de paracaidismo tiene como objetivo minimizar los riesgos asociados a los factores incontrolables. Nada se deja al azar; todo tiene una razón de ser.
Por lo tanto, creemos que es de suma importancia presentar a continuación ciertos temas técnicos asociados a la logística de la operación, para que todos los paracaidistas podamos comprender la lógica de las decisiones generales que toman los oficiales de seguridad de cada zona de salto.
¿Cómo determinar la pasada del avión?
La dirección en la que el avión vuela durante el momento en que los paracaidistas saltan no es arbitraria. Idealmente, se quiere que los paracaidistas abran su campana e inmediatamente la ubiquen en contra del viento relativo predominante en altura, para que la deriva producida por dicho viento afecte la trayectoria del paracaídas de forma mínima.
Por esta razón, la pasada del avión debe realizarse en contra del viento, permitiendo que los primeros paracaidistas tengan tiempo suficiente para orientar sus velas contra el viento relativo y evitar ser arrastrados fuera de la zona de aterrizaje. Además, ofrece suficiente oportunidad para que los últimos grupos puedan navegar a favor del viento en caso de haberse alejado de la zona de aterrizaje.
Sin embargo, muchos de ustedes se preguntarán cuál es la dirección del viento que debemos utilizar para la pasada del avión, ya que esta puede variar según la altura.
Un buen truco es calcular el promedio de la dirección del viento cada mil pies, para tener datos suficientes que contemplen la variación de la dirección del viento a diferentes alturas.
Altura del terreno

Es fundamental tener en cuenta que la altura del terreno en el que se encuentra la zona de aterrizaje no es necesariamente la altura sobre el nivel del mar. Es importante conocer la altura con respecto al nivel del mar de nuestra zona de aterrizaje, ya que, a mayor altura, la densidad atmosférica será menor.
La consecuencia de esto es que un mismo piloto, utilizando una vela del mismo tamaño que acostumbra, puede experimentar una mayor tasa de descenso y penetrar más rápido en zonas de aterrizaje que tengan más elevación, debido a la disminución de la densidad del aire asociada a la reducción de la presión atmosférica. Por ello, es necesario reajustar las referencias del patrón de aterrizaje y las alturas a las que se realizan los giros de alto rendimiento para evitar sorpresas debidas a la menor densidad del aire.
Asimismo, recordemos la importancia de calibrar siempre nuestros dispositivos automáticos y altímetros, considerando que el cero de referencia debe ser la zona de aterrizaje, ya que, en algunas zonas de salto, la altura donde despega la aeronave puede ser diferente a la de la zona de aterrizaje. Los altímetros y dispositivos automáticos deben siempre encenderse y calibrarse en la zona de aterrizaje.
Orientación de la pista y puntos de referencia visuales

Muchas operaciones de paracaidismo se realizan dentro o cerca de las instalaciones de aeropuertos o aeródromos, por lo que es crucial tener claridad sobre las reglas y restricciones de navegación, ya que paracaídas y aeronaves no deben volar en el mismo espacio aéreo.
Es nuestro deber como paracaidistas informarnos sobre las reglas de vuelo de la zona de salto en la que nos encontremos, conocer las dimensiones y orientación de la pista, e identificar puntos de referencia clave que nos permitan reconocer rápidamente las zonas prohibidas para nosotros y así evitar incidentes relacionados con el tráfico aeroportuario.
Recordemos que sobrevolar y aterrizar sobre la pista de los aviones es altamente peligroso y está prohibido. En caso de tener que caminar por la pista, debemos hacerlo siempre por la zona demarcada, después de asegurarnos totalmente de que no se aproxima ningún avión. Si existe alguna duda, debemos permanecer fuera de la pista hasta que estemos seguros de que no hay aeronaves en ella ni en aproximación.
No olvidemos que en aeropuertos y aeródromos municipales, nosotros no somos más que invitados utilizando instalaciones aeronáuticas donde hay varios aviones cuyos pilotos tal vez no tengan conocimientos profundos sobre operaciones de paracaidismo.
Orden de embarque y salida de los grupos del avión

Para asegurar la mayor separación horizontal entre los diferentes grupos de paracaidistas presentes en un mismo vuelo, es necesario respetar un orden lógico de abordaje (y salida) de la aeronave, que asegure que todos los grupos tengan una columna de vuelo segura, sin interferencias de otros grupos que podrían generar colisiones.
Los grupos de paracaidistas que abren más bajo tienen prioridad sobre los que abren más alto, y los grupos grandes tienen preferencia sobre los más pequeños, ya que los grupos más numerosos pueden experimentar mayor deriva. Por tanto, los grupos grandes deben alejarse primero.
La disciplina que practique cada grupo también debe tomarse en cuenta, pues cada modalidad presenta velocidades de descenso diferentes de las
otras.
De acuerdo con el manual de información del paracaidista de la USPA (SIM, sección 5-7), el orden de abordaje del avión es el siguiente:
– High-pulls y trabajo relativo. (Primeros en abordar, últimos en saltar, ya que abren más alto).
– Wingsuits. (Tardan mucho más tiempo en llegar a la altura de apertura).
– Segundo grupo de desplazamiento horizontal. (Si los hay).
– Tándems.
– Estudiantes AFF.
– Grupos de Freefly, abordando primero de menor a mayor tamaño.
– Grupos de Belly, abordando primero de menor a mayor tamaño.
– Grupos de desplazamiento horizontal.
– Hop & pops y saltos bajos. (Últimos en abordar, primeros en saltar).
Aunque los grupos de desplazamiento horizontal tardan más en caer, en algunas zonas de salto se puede permitir que el segundo grupo de desplazamiento salte antes que los tándems e incluso antes que los estudiantes de AFF, ya que generalmente estos dos últimos abren más alto y los grupos de desplazamiento se alejan de la línea de vuelo común.
Es importante notar que el orden de salida es inverso al de abordaje (saltando primero los grupos de mayor tamaño), por lo que es esencial conocer las actividades de todos los grupos antes de abordar la aeronave.
Separación de los grupos en la línea de vuelo
Al igual que el orden de salida de los grupos, el tiempo de espera entre grupos consecutivos debe garantizar la máxima separación horizontal entre cada uno, para garantizar una columna de vuelo segura tanto en caída libre como bajo cúpula.
Este tiempo de espera depende de la velocidad del avión respecto al suelo (ground-speed). A mayor viento en contra de la aeronave, menor será la distancia recorrida por el avión respecto al suelo, por lo que el tiempo de espera entre grupos debe ser mayor para permitir una separación adecuada.
Además, cuando saltan grupos grandes, el break-off es más alto, ocupando un mayor rango horizontal al momento de la separación y apertura, por lo que se requiere una mayor separación después de que un grupo grande haya saltado.
Es posible que el ground-speed no se vea afectado por vientos a la altura de la salida, pero puede haber vientos a la altura de apertura (4000 pies) o en la fase de vuelo bajo cúpula, patrón de aterrizaje o en la superficie, que deben considerarse al calcular el tiempo de separación.
Conclusión
Los factores externos con los que nos enfrentamos como paracaidistas generalmente provienen de las condiciones atmosféricas o geográficas, principalmente la dirección e intensidad de los vientos a diferentes alturas.
La manera en que decidimos interactuar con estos factores, a través de nuestro conocimiento y la preparación previa al salto, determinará si nuestros actos amplifican o reducen los riesgos asociados a las condiciones externas.
Es responsabilidad de cada paracaidista obtener la mayor información posible sobre cómo reaccionar ante los diferentes escenarios que puedan presentarse, así como mantenerse actualizado respecto a los cambios que los oficiales de seguridad de sus zonas de salto consideren pertinentes para minimizar los riesgos de la operación, respetando y colaborando con las normas en todo momento.
Para quienes deseen ampliar su comprensión sobre estos temas, hemos adjuntado literatura específica sobre cada uno en las referencias bibliográficas.
Referencias bibliográficas:
– USPA, Manual de información del paracaidista, edición 2023-2024. Sección 5-7D: (Consideraciones sobre la salida y plan de vuelo para las diferentes disciplinas).
– Dirección de la línea de vuelo explicada: tomado del sitio web https://www.dropzone.com/articles/general/line-of-flight-explained-r841/ el 20 de noviembre de 2024.
– Separación en la salida entre grupos de paracaidismo: tomado del sitio web https://houston.skydivespaceland.com/exit-separation-skydivinggroups/ el 20 de noviembre de 2024.
– Orden en la salida y el abordaje de la aeronave: tomado del sitio web https://houston.skydivespaceland.com/exit-order-aircraft-boarding/ el 20 de noviembre de 2024

