Emergencias en el aterrizaje y aterrizajes peligrosos
Idealmente, todos los paracaidistas deberíamos aterrizar en el área planificada en cada salto, ya que se trata de una superficie conocida, plana y libre de obstáculos. Sin embargo, situaciones como un error de spotting, condiciones de viento inesperadas, aperturas altas involuntarias en presencia de vientos fuertes en altura o aperturas bajas (especialmente bajo un paracaídas de reserva) pueden dificultar o incluso imposibilitar el aterrizaje en la zona predeterminada.
Tener que aterrizar en un área alternativa involucra el riesgo asociado a la presencia de obstáculos. Elegir un área de aterrizaje alternativa antes de alcanzar los 2,000 pies nos permite evaluar los obstáculos potenciales y planear un nuevo patrón que maximice la seguridad del aterrizaje.
Los obstáculos potenciales durante el aterrizaje incluyen agua, árboles, edificios, líneas eléctricas, cercas y peligros similares. Generalmente, podemos evitar estos obstáculos preparando adecuadamente el vuelo bajo campana mediante la observación de los vientos y la planificación de un patrón de aterrizaje apropiado.
En caso de no poder evitar algún obstáculo, es necesario realizar un aterrizaje de emergencia. Para ello la Asociación de Paracaidismo de los Estados Unidos (USPA), en la sección 4-1-G del Manual de Información de los Paracaidistas (SIM), ha desarrollado una serie de protocolos que describen el procedimiento a seguir en las diferentes situaciones que se pueden presentar en caso de tener una emergencia en el momento del aterrizaje.
A continuación procedemos a explicar de forma detallada las acciones recomendadas que debemos seguir en cada uno de los aterrizajes de emergencia, de manera individual, según las indicaciones del manual.
Emergencias en el Aterrizaje
Aterrizajes en Agua
Los procedimientos para un aterrizaje en agua no intencional se centran en las acciones que debemos tomar antes de ingresar al agua (si el tiempo lo permite), durante el aterrizaje y después de estar en el agua.
- Antes de entrar al agua:
Si el tiempo lo permite, debemos abrir la correa del pecho para facilitar la salida del arnés una vez dentro del agua. Si aplica, abramos la visera del casco, activemos el dispositivo de flotación y desconectemos el RSL, con el fin de reducir complicaciones en caso de que necesitemos realizar una liberación tras el contacto con el agua.
- Durante el aterrizaje en el agua:
Debemos realizar un flare a medio freno a unos 10 pies sobre la superficie, teniendo en cuenta que la percepción de profundidad puede verse alterada sobre cuerpos de agua. Es importante prepararnos para una PLF (descomposición de caída) en caso de que el agua sea poco profunda.
Justo antes del ingreso, se recomienda inhalar profundamente para llenar los pulmones de aire. También es aconsejable permanecer en el arnés y conectados a la campana hasta estar completamente en el agua. Una vez sumergidos, podemos liberar la vela principal y nadar hacia adelante para salir del arnés.
- Después del aterrizaje en el agua:
En ausencia de equipo de flotación, es fundamental separarnos del equipo. El contenedor puede funcionar como dispositivo de flotación si la reserva está empacada dentro. Debemos tener especial precaución con las líneas de suspensión si usamos el contenedor como flotador. Se ha demostrado que un contenedor con la reserva empacada puede mantenerse a flote por hasta 45 minutos o más.
Si la campana colapsada nos cubre, debemos sumergirnos y nadar hacia fuera. Podemos seguir una costura hasta alcanzar el borde de la vela y así liberarnos del enredo.
En caso de encontrarnos bajo la campana principal en agua rápida o poco profunda, debemos tirar de un freno o realizar la liberación para evitar quedar atrapados o ser arrastrados por el viento o las corrientes.
Es importante mantener los pulmones llenos de aire en todo momento posible. Nademos contra el viento o la corriente y evitemos enredarnos con las líneas de suspensión. Si usamos casco de cobertura total y tenemos dificultades para respirar, debemos retirarlo. No intentemos recuperar nuestro equipo.
El uso de pesos para aumentar la tasa de caída o la utilización de equipo adicional como wingsuits, cámaras o tablas de skysurfing incrementa el riesgo en un aterrizaje en agua, por lo que debemos planificar nuestros procedimientos de acuerdo con cada situación.
Podemos encontrar más detalles sobre aterrizajes en agua en el Capítulo 2-1 del SIM, Requisitos Básicos de Seguridad de la USPA sobre equipo para saltos en agua, y en el Capítulo 5-4 del SIM, Recomendaciones para Aterrizajes en Agua (intencionales y no intencionales).
Líneas Eléctricas
Las líneas eléctricas representan un peligro grave para todos los aviadores; por este motivo, es fundamental conocer su ubicación en las cercanías de nuestra zona de salto.
Para evitar aterrizar en ellas, debemos identificar su ubicación en el área de aterrizaje lo antes posible y maniobrar con anticipación para esquivarlas. En caso de requerir un giro bajo para evitar una línea, se recomienda realizar un giro plano y a medio freno. Al completar dicho giro, debemos finalizar el flare y prepararnos para un aterrizaje fuerte mediante un PLF.
Si no es posible evitar el aterrizaje en líneas eléctricas, debemos llevar la campana a vuelo lento y prepararnos para un PLF, manteniendo los pies y rodillas juntos y girando la cabeza hacia un lado para proteger la barbilla. Es importante procurar aterrizar en dirección paralela a las líneas para evitar el contacto con más de un cable al mismo tiempo.
Si quedamos suspendidos en los cables, no debemos permitir que nadie nos toque, ya que el nailon de las líneas de suspensión puede conducir electricidad a altos voltajes. En este escenario, debemos esperar asistencia del personal de la zona de salto para poder contactar al personal la compañía eléctrica, ya que solo ellos cuentan con el conocimiento y la autoridad para desactivar el suministro eléctrico y garantizar que permanezca apagado en todo momento.
En caso de que nuestros pies estén tocando el suelo, debemos desconectar el RSL y realizar una liberación para despojarnos de la vela principal.
Árboles
Evitar aterrizar en árboles comienza con una adecuada localización del terreno y una planificación cuidadosa del patrón de aterrizaje, de acuerdo con las condiciones del momento. Los riesgos asociados a un aterrizaje en árboles se mantienen hasta que logremos ser rescatados y estemos seguros en tierra. Un giro brusco a baja altura puede ser tan peligroso como el propio impacto con un árbol. En caso de ser necesario un giro para esquivarlo, este debe ser plano, seguido de un flare completo, y debemos estar preparados para ejecutar una PLF al tocar el suelo.
Si no es posible evitar el impacto con un árbol, debemos mantener los frenos a medio hasta el contacto, preparándonos para un PLF, ya que en muchos casos atravesamos las ramas y aterrizamos en el suelo. Antes del impacto, es fundamental proteger nuestro cuerpo manteniendo los pies y rodillas juntos, sin cruzarlos. Al mismo tiempo, debemos cubrir el rostro con las manos, manteniendo los codos firmemente contra el pecho, esto sin soltar los mandos, razón por la cual mantenemos la posición de medio freno.
Cada tipo de árbol puede requerir procedimientos distintos, por lo que es importante consultar con el oficial de seguridad local (S&TA) para recibir la orientación adecuada según nuestra zona de salto. Si los árboles son muy altos, es recomendable dirigirnos hacia el centro del árbol y sujetarnos del tronco o de una rama principal para evitar una caída hasta el suelo.
En caso de quedar suspendidos sobre el terreno, debemos esperar la asistencia del personal de la zona de salto para descender. No debemos intentar bajar sin la ayuda de personal capacitado o equipos de rescate especializados del centro de paracaidismo.
Edifficios y Otros Objetos
Para evitar aterrizar sobre o contra edificios u otros objetos, debemos planificar nuestro patrón de aterrizaje con antelación, manteniéndonos alejados de ellos. Es fundamental concentrarnos siempre en áreas despejadas y abiertas, y dirigir nuestra trayectoria hacia esas zonas. Recordemos que, al realizar giros a baja altitud para evitar obstáculos, siempre debemos utilizar giros planos que mantengan el ala nivelada.
Si no es posible evitar un aterrizaje sobre un edificio u objeto, debemos prepararnos para ejecutar un PLF y realizar el flare aproximadamente 10 pies antes del punto de contacto, con el objetivo de reducir nuestra velocidad horizontal. Tras aterrizar sobre un objeto en condiciones de viento, es importante desconectar inmediatamente el RSL para evitar ser arrastrados, y luego liberar la campana principal. Si aterrizamos bajo nuestra reserva, debemos recogerla y asegurarnos de contener la vela antes de quitarnos el arnés.
En caso de aproximarnos al lateral de una edificación, debemos realizar un giro plano para evitar un impacto frontal. Si la colisión resulta inevitable, debemos prepararnos para una PLF contra la estructura. Si es posible, aprovechar el rebote del impacto para cambiar la trayectoria de la vela y prepararnos para una segunda PLF al tocar el suelo.
Aunque los aterrizajes descritos anteriormente sean poco probables, representan un riesgo significativo para nuestra integridad física si llegamos a enfrentarlos. Por esta razón, la USPA recomienda realizar una práctica mensual de los ejercicios de emergencia bajo campana en un arnés suspendido, así como saltos de tipo hop and pop o high pull, en los que podamos practicar giros planos y flares a partir de un giro plano. El objetivo de estas prácticas es desarrollar las habilidades necesarias para minimizar el riesgo de lesiones durante el aterrizaje.
Referencias Bibliográfficas
- USPA, Manual de información del Paracaidista, edición 2025. Capítulo 4-1, sección G (Emergencias en el aterrizaje).
- USPA, Manual de información del Paracaidista, edición 2025. Capítulo 5-4 (Aterrizajes en agua).

