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Procedimiento estándar bajo campana: ¿Cómo volar nuestro paracaídas
desde la apertura hasta el aterrizaje?

Procedimiento estándar bajo campana: ¿Cómo volar nuestro paracaídas desde la apertura hasta el aterrizaje? Al final de la última edición de este blog, titulada “Técnica individual en caída libre”, mencionamos que, debido a su extensión y profundidad, quedaba pendiente tratar en detalle el tema relacionado con los procedimientos bajo campana, desde el momento de la apertura hasta el aterrizaje. Por este motivo, hemos decidido continuar abordando este tema en esta ocasión.

A partir del momento en el que abrimos nuestra campana, entramos en una fase en la cual se generan nuevos riesgos diferentes a aquellos asociados a los de la caída libre. Los factores y escenarios de riesgo relacionados con el vuelo bajo campana son numerosos y pueden llegar a volverse bastante creativos.

Por lo anterior, y siguiendo la filosofía de partir desde lo simple hacia lo más complejo, hablaremos únicamente de manera generalizada sobre el procedimiento estándar que debemos llevar a cabo desde el momento en que abrimos nuestra vela, hasta el instante en que nuestro cuerpo toca la tierra. Este procedimiento está descrito de forma detallada en el capítulo 1, categoría A del manual de información de los paracaidistas (SIM) de la Asociación de Paracaidismo de los Estados Unidos (USPA).

Por motivos de extensión, dejaremos para futuras ediciones de este blog, escenarios imprevistos o situaciones de emergencia, pues son temas que por sí mismos requieren de cierta profundidad para poder explicarse de manera completa.

Habiendo explicado el contexto y alcance del contenido de esta sección, explicaremos a continuación el protocolo estándar bajo campana, desde la apertura hasta el aterrizaje.

En condiciones normales, nuestro paracaídas debería inflarse unos instantes después de que hayamos tirado el pilotillo. Es en este momento en el que debemos comenzar con el primer chequeo, o llamado chequeo de tres en algunas zonas de salto.

Chequeo de 3:

El chequeo de tres es un chequeo visual que consiste en realizarnos tres preguntas con respecto al estado de nuestra vela.

1. ¿Está ahí?

Revisamos la campana para asegurar que esté correctamente inflada después de la apertura.

2. ¿Tiene forma y tamaño adecuados?

La campana debe tener forma completamente rectangular o elíptica, dependiendo de su diseño de fábrica. Las líneas de suspensión deben caer en cuatro grupos ordenados hacia cada elevador, y el slider debe haber bajado hasta la parte superior de los elevadores. La vela debe volar de manera estable y nivelada hacia el horizonte, describiendo una trayectoria recta.

3. ¿Es maniobrable?

Debemos realizar un chequeo de controlabilidad de la campana para asegurarnos de que la campana vuele recta durante todo el vuelo, sea totalmente maniobrable y pueda ser frenada.

Primero, desenganchamos los mandos y confirmamos que la campana está volando recta. Luego confirmamos que el paracaídas frena correctamente para el aterrizaje, haciendo un flare tirando de ambos mandos, de forma simétrica, completamente hasta abajo. Luego, subimos suavemente los mandos de nuevo a vuelo completo. Repetimos este proceso por segunda vez.

Para confirmar que el paracaídas es correctamente maniobrable, miramos hacia la derecha, giramos hacia la derecha al menos 90 grados, luego detenemos el giro volviendo a vuelo completo. Finalmente, miramos hacia la izquierda, giramos hacia la izquierda y detenemos el giro volviendo a vuelo completo. Siempre pendientes del tráfico y el altímetro.

Este chequeo nos va a permitir determinar si nuestra campana es maniobrable y segura para ser aterrizada. En caso de que nuestra campana no responda correctamente ante el chequeo de controlabilidad, debemos iniciar inmediatamente el procedimiento de emergencia, antes de llegar a la altura de decisión.

Altura de decisión

Tener claridad sobre nuestra altura de decisión es de vital importancia, ya que esta es la altura más baja a la cual debemos tener claro si vamos a aterrizar con nuestra campana principal o la de reserva, así como el terreno en el que aterrizaremos.

La altura de decisión para estudiantes, establecida por la USPA, es de 2500 pies sobre el nivel del área de aterrizaje.

Las diferentes emergencias y sus respectivas reacciones constituyen un tema bastante amplio y por dicho motivo los revisaremos con mayor profundidad en alguna otra ocasión.

¿Qué hacer una vez terminado el chequeo de 3?

Después de asegurarnos de que nuestra vela es maniobrable, debemos revisar nuestra altitud y luego observar nuestra posición con respecto al suelo con el n de localizar la zona de aterrizaje y el área de espera planificada. Una vez hayamos identificado nuestra área de espera, debemos dirigirnos directamente hacia ella. Llegar al área de espera por encima de los 2000 pies nos permitirá estar en la posición correcta para entrar al patrón de aterrizaje.

Tráfico bajo campana

Durante nuestro vuelo bajo campana, debemos revisar regularmente nuestra altitud y posición sobre el suelo mientras nos dirigimos hacia el punto de entrada al patrón de aterrizaje, estando siempre pendientes del tráfico de los otros paracaidistas, recordando que la manera de comunicarnos visualmente con los otros pilotos es moviendo las piernas para informar que los estamos reconociendo y respondiendo de la misma forma para dar a entender que sabemos que ellos nos han reconocido.

Todos los paracaidistas tienen la responsabilidad de evitar las colisiones con los otros paracaídas que vuelan bajo campana. Si una colisión es inminente, en la mayoría de los casos ambos paracaidistas debemos maniobrar hacia la derecha. Si dos paracaidistas colisionan y se enredan bajo campana, deben comunicarse antes de tomar cualquier acción. Si es demasiado bajo para una liberación segura (por debajo de los 1000 pies) y las campanas son incontrolables, ambos paracaidistas deben desplegar sus paracaídas de reserva.

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Patrón de aterrizaje

El patrón de aterrizaje es una trayectoria de vuelo generalmente rectangular o en forma de U, que se utiliza durante la última fase del vuelo bajo la campana, con el fin de que nuestro movimiento sea predecible para los demás paracaidistas.

Por lo general, comienza a los 1000 pies de altura en un punto de referencia que determina la entrada al patrón. La trayectoria del patrón de aterrizaje está compuesta por tres segmentos: viento a favor, base y final. El segmento de viento a favor comienza a 1000 pies sobre el suelo, el segmento de base a 500 pies y la aproximación final a 300 pies.

Los puntos de referencia al inicio de cada segmento se seleccionan según la intensidad y dirección del viento y varían para cada salto. Por este motivo es de suma importancia estar siempre pendientes de la manga de viento.

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Aproximación final y prioridades del aterrizaje

Debido a la cercanía con el suelo, y la presencia simultánea de varios paracaidistas, la fase final del patrón de aterrizaje es un momento crítico para la seguridad. Por este motivo, la USPA ha establecido una serie de prioridades que debemos seguir sistemáticamente para garantizar aterrizajes seguros.

Las prioridades del aterrizaje son:

1. Aterrizar con el ala nivelada, siguiendo una trayectoria recta para evitar colisiones con otros paracaidistas.

2. Dirigirnos hacia un área amplia, plana y libre de obstáculos.

3. Realizar un are antes de tocar el suelo para reducir tanto la velocidad horizontal como la tasa de descenso, antes de tocar el suelo. Ejecutar una caída controlada (PLF) apenas se toque el suelo.

En caso de que la campana comience a derivar hacia la derecha o hacia la izquierda, es necesario aplicar pequeñas correcciones para mantener una trayectoria recta. La mejor manera de evitar obstáculos es fijar la mirada hacia un área libre y guiar la campana hacia dicho objetivo, en lugar de enfocarnos en el obstáculo.

Con el fin de tener una menor velocidad en el momento del aterrizaje, es deseable aterrizar en contra de la dirección del viento, sin embargo, esto no hace parte de las prioridades del aterrizaje según la USPA. Habrá ocasiones en las que tendremos que aterrizar en la misma dirección del viento, respetando las prioridades mencionadas anteriormente.

Aterrizajes fuera de zona

En ocasiones y por distintos motivos, puede ocurrir que nos encontremos lejos de la zona de aterrizaje o que identifiquemos que no es posible llegar a nuestra área de espera.

En ese caso es necesario determinar si podremos llegar al punto de entrada al patrón a los 1000 pies. Si es claro que no es posible alcanzar el punto de 1000 pies, debemos buscar los puntos de 500 pies y 300 pies. Si es seguro que es posible llegar a uno de esos puntos, debemos dirigirnos hacia él y permanecer sobre ese punto hasta alcanzar la altitud correcta para comenzar ese segmento de nuestro patrón.

Si es evidente que no es posible llegar a ninguno de los puntos del patrón a la altitud correcta, entonces es necesario planear un aterrizaje en un área alternativa, antes de llegar a la altura de decisión, en la medida de lo posible, y no por debajo de los 2000 pies.

Es necesario asegurarnos de que la nueva área de aterrizaje sea amplia, plana y libre de obstáculos. Una vez se haya elegido la nueva zona de aterrizaje, debemos transferir visualmente el patrón de aterrizaje que teníamos previsto en la zona de aterrizaje inicial y aplicarlo a la nueva zona de aterrizaje.

Conclusión

El procedimiento de navegación bajo campana, desde el momento de su apertura hasta el aterrizaje, requiere que ejecutemos de forma metódica y sistemática los protocolos que hemos descrito anteriormente de forma estandarizada. Es claro para nosotros que cada fase del proceso puede abrir la posibilidad a una serie de emergencias o situaciones imprevistas, que describiremos en futuras ediciones del blog por su propia extensión y profundidad.

Referencias Bibliográficas

• USPA, Manual de información del Paracaidista, edición 2025. Capítulo 1, Categoría A (Campana).